Nepal se sitúa en la cordillera del Himalaya, compartiendo frontera con China al norte y con India al sur. Es famoso por sus grandiosas montañas, sus eternos paisajes, su mágica cultura y en especial, por sus gentes. Nepal es un país multicultural donde conviven más de cien etnias y lenguas distintas. La religión que predomina es el Hinduismo, que convive con el Budismo, el Islam y religiones animistas. Es un país de etnias, castas y reinos, que no fue unificado hasta 1718, cuando el rey Shah conquistó el valle de Katmandú.

Es un país maravilloso, donde el visitante se queda prendado inmediatamente de sus colores, su movimiento, su caos organizado y su actitud hacia la vida. Pero sobre todo, de sus paisajes únicos, sus montañas, sus templos centenarios y la facilidad con la que uno se siente acogido y como en casa.

Sin embargo, aparte de ser un país extremadamente bello y especial, es un país en vías de desarrollo, y uno de los países más pobres del mundo con una renta per cápita de unos 300 euros. Alrededor del 77% de la población vive con menos de 2 dólares diarios y más de la mitad de la población adulta es analfabeta.

Además Nepal es uno de los tres países del mundo en el que las mujeres viven menos que los hombres y la tasa de mortalidad infantil es muy alta, con 79 fallecidos por 1000 nacidos vivos y con una esperanza de vida media de 53 años.

El ser un país de una gran diversidad étnica y culturas trae graves problemas cuando el país se rige exclusivamente por un sistema de castas hindú. Esto conlleva a una situación de exclusión social que sufren las diversas comunidades y etnias. La discriminación de las minorías étnicas, religiosas y lingüísticas, de los pueblos indígenas y de otros grupos marginados de la sociedad son factores causales y potenciados de la pobreza y de la mala salud.

Además, la sociedad Nepalí es patriarcal, y no promueve la participación de las mujeres, por lo que cuenta con un gran déficit en materia de igualdades y derechos humanos fundamentales. En las zonas montañosas rurales, es costumbre que los hombres se vayan a trabajar a la ciudad o a otros países asiáticos, dejando a las mujeres como verdaderas pobladoras de las zonas rurales. Ellas son víctimas de la exclusión social, y no reciben beneficios de las inversiones en el desarrollo humano debido a su situación económica, por su casta, por falta de información o simplemente por ser mujeres.

En temas de protección infantil, los niños trabajan desde una temprana edad, desde los 8 años se dedican a la religión y a las actividades agrícolas y ganaderas. El 32% de los niños entre 5 y 14 años trabajan, especialmente en las zonas rurales, y un 17% ni trabajan ni van a la escuela, por lo que se puede asumir que son niños que están en las calles. Hay un alto nivel de explotación laboral infantil, con una relación proporcional de niños que provienen de familias pobres y castas bajas. Además, hay un alto índice de matrimonio infantil.

Además, Nepal se caracteriza por una alta inestabilidad política, las constantes revueltas y protestas, y un alto nivel de corrupción, que favorece la distribución inequitativa de los recursos y una traba en cuanto al crecimiento económico del país.

Si os gustaría saber más sobre la situación socio-económica actual de Nepal, os recomendamos que leas la memoria de la Fundación Soñadores sin Fronteras, dedicados a la investigación y el estudio de la realidad del país y de sus pobladores: “Programa de Desarrollo Integral: Cooperación Internacional para el Desarrollo 2011-2015”.

Aquí os dejamos el link: https://issuu.com/ciden/docs/5.memoria_chp